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Respondiendo a la pregunta que no has hecho, lo usual es que el arrepentimiento aparezca a las 48h de producirse la negativa. Es decir: tú rechazas y a los dos días comienzas a pensar que quizá hubiera sido mejor haber respondido afirmativamente, pero ya es imposible. No hay marcha atrás. Entre los síntomas más comunes, la mancha que vira constantemente entre diferentes tonos de azul, es la que más se repite. ¿Recuerdas la peca que tengo a la altura del pecho, en el lado izquierdo? Pues digamos que ahí es justamente donde aparece la susodicha mancha, en un primer momento del tamaño de un botón de dimensiones pequeñas, de un botón del puño de una camisa —ahora no se me ocurre botón más pequeño, pero seguro que alguno hay. Que la mancha presente tonalidades azules no es algo casual: el azul es el color con el que se representa la tristeza. Pero, ojo, no sólo la tristeza. Muchos artistas escogían este color para representar aquello sagrado o un espacio de reflexión y espiritualidad. ¿Qué quiero decir? Pues ya que no lo preguntas, te diré que la mancha, que día a día va creciendo o menguando dependiendo de cómo gestiones —incluso ignores— el arrepentimiento, representa a partes iguales la tristeza que conlleva haber respondido a la proposición de manera negativa, pero también propone un espacio de reflexión y de pregunta. Una vez aparece la mancha en el pecho, cabría que te sentaras contigo mismo e intentaras dilucidar las posibles razones que te han llevado al no, y por qué a las 48h desearías haber dicho que sí. Un estudio al que podríamos llamar de sentimientos comparados: el sentimiento A frente al sentimiento B; cómo B actúa en A; y las razones por las cuales A deviene obsoleto frente a B en un espacio tan corto de tiempo. Aquí sí que ya, por mucho que no me preguntaras, no podría dar ninguna pauta, pues cómo estos mecanismos actúan depende demasiado de cada individuo y, por mucho que crea conocerte, ahora mismo me siento incapaz de aventurar nada. Pero el arrepentimiento está ahí, y la mancha, y la contraposición de los sentimientos A y B, que actúan como binomio poderoso e indivisible. Pero claro, puede —y sólo puede— que no llegue a parecer tal mancha, ni tal arrepentimiento, ni tal binomio, ni a las 48h, ni siquiera a las 72. Esto podría ser debido a que la negativa dada se levanta sobre firmes cimientos, férreas convicciones, y sobre un no que, en definitiva, no significa sí sino no. Y, ahora que lo pienso, esa podría ser la razón que te lleva a no preguntar y sólo estoy perdiendo el tiempo y poniéndome en evidencia con tanta respuesta no deseada, pues parece obvio que quiero que dentro de 48h te aparezca una mancha en el pecho, justo a la altura donde yo tengo una peca.

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