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Me dijo que por skype no podía hacerme el amor pero que lo haría si pudiese. Me dijo que lo haría varias veces. Yo le dije que deberían inventar un vibrador con entrada usb que el otro pudiese controlar desde su propio laptop y también que a lo mejor ya estaba inventado pero que nosotros no lo sabíamos, pero que seguro que eso paliaría un poco la situación. Me preguntó qué significaba paliar. Le envié el enlace de la real academia de la lengua española y le dije que lo buscara. Después escribí que ya no podíamos ni tener cibersexo a vieja usanza ergo tú-te-haces-una-paja-mientras-yo-miro-y-me-toco porque dormía en una litera. 
—Todo va de mal en peor, dijo.
—Ya. Me echas de menos?, pregunté yo.
—Sí.
—Cuánto?
—Mucho.
—Deberías volver.
Él se lió un cigarrillo sin haber leído mi última frase. Sonrió un poco cuando lo hizo. Luego me dijo que mi cara se había convertido en un gran pixel así que desconecté y volví a conectar mi webcam y le pregunté si me veía mejor y me dijo que sí. Después estuvimos un rato mirándonos sin decir nada. Me preguntó en que pensaba. Yo le contesté que no pensaba en nada, que sólo le miraba. Luego le dije que quizás pensaba en que era una suerte no vivir en diferentes zonas horarias o quizás en el vibrador con usb integrado pero que no podía estar seguro porque estaba demasiado concentrado mirándole. Él me envió un beso. Me preguntó si yo le veía bien y le dije que si. Le dije que el beso había conseguido que me empalmara. Me dijo que quería verlo. Bajé la cámara lo suficiente para que pudiera ver el bulto en mis pantalones de pijama. Luego me preguntó si siempre llevaba el pijama puesto y le dije que sí.
—Te acuerdas de cuando te dejé uno de mis pijamas?, pregunté.
—Sí.
—El otro día me lo puse y me acordé de eso.
—Fue el día en que cocinaste macarrones y te dije que te habían salido muy buenos, escribió él.
—Y yo te contesté que hacer macarrones es muy sencillo y que no tenía mérito alguno, dije.
—Creo que aquel día follamos antes de que te fueras a trabajar, dijo arqueando un poco las cejas.
Dije que sí con la cabeza porque entonces era yo quien se liaba un cigarrillo y no podía teclear. Cuando pude teclear, ya con el cigarrillo encendido, le dije que algún día seríamos un poco como alaska&mario y que a mí me tocaba hacer de alaska pero sin tetas. Él se rió al otro lado de la pantalla. La imagen se quedó congelada durante unos instantes. Su sonrisa se quedó congelada durante unos instantes. Hice una captura de pantalla. No le dije lo que había hecho. Guardé la imagen en una carpeta que había creado en mi laptop para tal fin. Ojeé la treintena de capturas que había ido recopilando a lo largo de los meses. Luego pensé que cuando volviera le cocinaría macarrones de nuevo y le dejaría dormir muchas noches en mi cama y le compraría libros y se los regalaría e intentaría que leyera más y nos sacaríamos ese carnet de descuento para poder llevarle a ver películas en versión original y le pediría que me acompañara a comprar ropa y me dijera esto te queda bien esto no te queda bien y que viniera a buscarme al trabajo y le preguntaría por enésima vez dónde está el esternocleidomastoideo sólo para ponerle a prueba y jugaríamos a ser alaska&mario y yo sería alaska pero sin tetas y follar todo el rato y besarnos todo el rato y jugar a ser novios todo el rato hasta no querer jugar más el uno con el otro.
Me preguntó por qué estaba tan callado y por qué me había puesto tan serio de repente y sólo me salió escribir
—V.A.E.
  
y el sabía perfectamente lo que quería decir con esas tres letras.

1 comentario:

Malu Rivero dijo...

Puuues yo me he quedado con las ganas de saber que son esas siglas. Soy cortita y no lo he pillado, y desde ayer que lo leí, venga a darle vueltas.

Xoxo de Malu