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la polla de croco ya formaba parte de mi colección de fotos de rabos y paquetes antes de que me enviara la última como peaje necesario para que escribiera sobre él. croco siempre ha sido un tipo listo y, para convencerme, acabó por enviarme no una sino dos fotos: en la primera vestía unos pantaloncitos grises; en la segunda, no vestía nada salvo una erección. ahora mismo no recuerdo si alguna vez le expliqué lo mucho que me pone ver a un tipo empalmado en calzoncillos. de todas maneras, acertó. me sorprendió que me pidiera que escribiera sobre él después de tanto silencio.

he tenido tres encuentros con croco. el primero de ellos fue una noche en la que yo cumplía años y me llevó a cenar a un burguer king y luego a dormir a su casa y ante mi insistente pregunta de si tenía intención alguna de besarme me contestó que sí pero que no me iba a besar cuando yo quisiera. él siempre ha desmerecido el polvo de aquella noche, siempre me ha dicho que estaba muy cansado y que lo sabe hacer mucho mejor aunque no haya tenido ninguna intención de demostrarme lo buenas que son sus artes amatorias porque, en realidad, ese ha sido el único polvo que hemos echado. nuestro segundo encuentro también fue en su habitación, nos tumbamos en la cama y vimos una película malísima de la que no recuerdo nada. sólo recuerdo como él me dijo que no íbamos a follar porque quería demostrarme que también le interesaba como ser humano así que lo único que nos quitamos aquella tarde fueron los zapatos. la tercera fue la más extraña de todas: como favor personal, me invitó a que le ayudara a ponerse una crema antiinflamatoria en el coxis después de caerse de un tobogán. me conmovió que me lo pidiera con la misma intensidad con la que se me ponía dura cada vez que se bajaba los pantalones y yo le aplicaba abundante ungüento entre sus nalgas. ahora que lo pienso, siempre que he visto a croco he terminado tumbado en su cama.

croco es un tipo listo, y quizás por eso siempre me ha resultado difícil escribir sobre él. una vez lo hice y lo único que conseguí fue que me dijera que aquello que había escrito no tenía nada que ver con lo que había sucedido en realidad y que no se había sentido nada identificado y después me dijo que no entendía mi manía por fingir ser una gatita en celo ofendida si yo no era así. sería curioso saber qué piensa croco de mí, que piensa en realidad, quiero decir, y averiguarlo sería tan sencillo como preguntárselo directamente pero no estoy seguro de querer saberlo del mismo modo en el que no estoy seguro de lo que pienso realmente yo de él.



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