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recuerdos que existen sólo porque me los invento (1-6)

1# Cuando llegó el momento del brindis y tu amago se convirtió en levantarse. Con la copa alzada a la altura de los hombros, uno a uno, tuviste palabras para todos. Y entonces llegaste a mí y cuando ibas a decir todo aquello y me miraste a los ojos el tiempo se paró y con él las manecillas de los relojes. Y eso sucedía siempre que nos mirábamos, que todo entraba en una gran pausa. Durante aquel primer viaje en avión ni siquiera de reojillo porque y si el avión se caía. No podíamos estar seguros.

2# Cuando me dijiste: Desde la primera vez que te vi, supe que te iba a querer siempre. Y la cámara comenzó a alejarse (trav. out vertical o como fuere) como los finales de los musicales que nunca vimos. Supongo que fue así y no de otro modo porque aquella noche me cantaste aquellas canciones al oído. Yo empecé a temblar: no quería que los títulos de crédito aparecieran.

3# Cuando estuvimos follando durante setenta y dos horas. No hubo pausa ni receso. Estuvimos follando hasta que nuestros cuerpos acabaron por derretirse y el colchón se convirtió en bayeta absorbente. Al volver a nuestro estado sólido, ya luego de la resurrección después de sendas muertes pequeñas, al encontrarnos encerrados y con espacio suficiente ahí dentro, decidimos quedarnos a vivir allí una temporada.

4# "Al mossec de les meves paraules, / la teva ment se m'obre com un fruit / i la polpa se'm fon, carn endins" [Maria-Merçè Marçal]

5# Cuando qué facilidad para llamarlo a todo hogar porque siempre tenía tus brazos para refugiarme en ellos y de pronto esa capacidad elástica y yo daba varias vueltas y a cada vuelta más hogar y más cerca. Tú sonreías y me apretabas con fuerza.

6# Cuando me desperté y todavía seguías ahí.


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